Analizar el como la gente ve la traducción durante toda su vida, y la importancia que le ponen, es algo complicado para cualquier traductor, y es que hasta hace algunos años las personas dedicadas y estudiadas solían llevar a cabo traducciones para algunas áreas, hasta resultaba necesario que cada empresa transnacional contará con un especialista con la finalidad de que la organización pudiera comunicarse y lograr consolidar negocios a nivel internacional. Claro que hoy en día, y debido a los grandes avances que la tecnología tiene y tendrá, los nuevos sistemas de conexión a internet y la manera en la que nos comunicamos, la traducción ha dado un giro cañón, haciendo que todos ocupemos más traductores digitales, porque claro que es más cómodo y sencillo de usar, pero muchas veces no son exactos.
Cada vez existen más y más traductores automáticos que buscan llenar y ayudar a las personas para traducir sus textos, escritos y conversaciones. Hasta el día de hoy, existen muchísimos dispositivos que nos lanzan las traducciones en tiempo real cada vez de manera más exacta, pero al mismo tiempo, les restan importancia y colaboración a las personas profesionales de la traducción.
Y aunque los traductores digitales pueden ser de gran ayuda para la nosotros en general, esto porque nos pueden ayudar en el caso de viajar al extranjero por turismo, o en el caso de traducir pequeños textos para llegar a entenderlos, estos no pueden ser utilizados en caso de traducciones de catálogo, traducciones juradas o para algún tipo de documento legal que se requiera.
Es sobre este contexto sobre el que se puede afirmar que los traductores digitales han afectado en gran medida el trabajo de los especialistas en traducción, ya que existe la fuerte creencia que este tipo de herramientas son altamente funcionales para llevar a cabo una transcripción de cualquier tipo, inclusive una que requiera un nivel de profesionalismo más alto.
Resulta necesario que, a la hora de requerir traducir un texto, documento o conversación, no le restemos importancia a nuestro trabajo, ya que una mala traducción puede ser significado de una mala decisión y ocasionar así problemas irreparables. Muestra de esto es el caso de grandes marcas que han sufrido las fuertes consecuencias de una traducción automática y que, en su querer ahorrarse dinero contratando a un traductor, han decidido recurrir a la traducción digital, obteniendo malos resultados, que solo dejan entre ver su falta de profesionalismo y compromiso ante el mercado. Un ejemplo de esto, puede ser, cuando descubres que el traductor de Google que todos conocemos viene en una versión cavernícola o algo así cuando te traduce literal, como "si fui" de cuando quieres decir que en algún momento de vida, lo hiciste, a "i went", y si, resulta un poco gracioso, pero no cuando son casos como el mencionado arriba.
Todo lo anteriormente explicado nos hace querer pensar mejor en el hecho de que tomar en cuenta la traducción como una actividad con un grado importante de dificultad y complejidad que no puede ser tomada a la ligera, y mucho menos puede ser enganchada a un sistema digital que no logra entender el sentido, el contexto y la finalidad de lo que se va a traducir.
Cada vez existen más y más traductores automáticos que buscan llenar y ayudar a las personas para traducir sus textos, escritos y conversaciones. Hasta el día de hoy, existen muchísimos dispositivos que nos lanzan las traducciones en tiempo real cada vez de manera más exacta, pero al mismo tiempo, les restan importancia y colaboración a las personas profesionales de la traducción.
Y aunque los traductores digitales pueden ser de gran ayuda para la nosotros en general, esto porque nos pueden ayudar en el caso de viajar al extranjero por turismo, o en el caso de traducir pequeños textos para llegar a entenderlos, estos no pueden ser utilizados en caso de traducciones de catálogo, traducciones juradas o para algún tipo de documento legal que se requiera.
Es sobre este contexto sobre el que se puede afirmar que los traductores digitales han afectado en gran medida el trabajo de los especialistas en traducción, ya que existe la fuerte creencia que este tipo de herramientas son altamente funcionales para llevar a cabo una transcripción de cualquier tipo, inclusive una que requiera un nivel de profesionalismo más alto.
Resulta necesario que, a la hora de requerir traducir un texto, documento o conversación, no le restemos importancia a nuestro trabajo, ya que una mala traducción puede ser significado de una mala decisión y ocasionar así problemas irreparables. Muestra de esto es el caso de grandes marcas que han sufrido las fuertes consecuencias de una traducción automática y que, en su querer ahorrarse dinero contratando a un traductor, han decidido recurrir a la traducción digital, obteniendo malos resultados, que solo dejan entre ver su falta de profesionalismo y compromiso ante el mercado. Un ejemplo de esto, puede ser, cuando descubres que el traductor de Google que todos conocemos viene en una versión cavernícola o algo así cuando te traduce literal, como "si fui" de cuando quieres decir que en algún momento de vida, lo hiciste, a "i went", y si, resulta un poco gracioso, pero no cuando son casos como el mencionado arriba.
Todo lo anteriormente explicado nos hace querer pensar mejor en el hecho de que tomar en cuenta la traducción como una actividad con un grado importante de dificultad y complejidad que no puede ser tomada a la ligera, y mucho menos puede ser enganchada a un sistema digital que no logra entender el sentido, el contexto y la finalidad de lo que se va a traducir.
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